Los planes de salida de esta crisis deben ser una oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida y un motor para transformar nuestra economía, de forma que sea más competitiva y resiliente a los efectos adversos, como los provocados por esta crisis sanitaria.

El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, recién enviado al Congreso, y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) constituyen dos de las piezas normativas básicas en las que se incluyen un conjunto de medidas que son las que marcan los planes de descarbonización de la sociedad y son ahora la hoja de ruta de un programa que puede servir para fijar las medidas de recuperación de la economía. Con ello seremos capaces de contribuir a recuperar la senda del crecimiento económico y la creación de empleo de calidad y también estaremos sentando unas bases sólidas para lograr un futuro sostenible.

La electrificación de la economía será fundamental para lograrlo como demuestran el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética y el PNIEC, así como el Pacto Verde Europeo (European Green Deal), que también incide en la importancia de acometer “inversiones verdes” como palancas del crecimiento europeo y garantía de su sostenibilidad.

 

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