Por Guillermo Amann, Presidente de Asamblea General de AFBEL, para Revista CdeComunicación.es

Guillermo Amann describe en esta entrevista la caída en el volumen de mercado de los últimos años y los retos que debería abordar el sector, que mira al exterior desde hace años.

Guillermo Amann, presidente de la asamblea general de AFBEL (Asociación de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctrico), hace un breve recorrido histórico de la asociación, que nació como una agrupación o comité de fabricantes –sin entidad jurídica– en el seno de SERCOBE; con el tiempo se fue desarrollando y creciendo en actividad y en importancia, y finalmente, por la necesidad de representatividad, se decide convertir este comité en asociación como tal en el año 2007, con la idea de dar cobertura y prestar un mejor servicio a las empresas que trabajan en determinados subsectores de equipamientos de media y alta tensión (MT y AT), como transformadores de distribución y potencia, aparellaje, sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI’s), pararrayos, convertidores, motores, grupos electrógenos, y torres y apoyos metálicos.

AFBEL tiene así desde esa fecha una autonomía absoluta pero sigue vinculada a SERCOBE, “en una relación de parentesco de padre e hijo, aunque algo lejana”, matiza Guillermo Amann.

La asociación ha tenido una evolución estable, a pesar de la recesión de los últimos años, y en la actualidad está formada por 46 empresas; cuenta con el Comité de Internacionalización de carácter transversal y otros siete comités de trabajo verticales: Aparellaje MT y AT, Apoyos Metálicos, Pararrayos, SAI’s, Transformadores, Electrógenos y Smart Grids; “este último es el más reciente, fue creado hace tres años”.

La evolución del mercado de infraestructuras eléctricas

El presidente de la asamblea general de AFBEL explica que todos los segmentos representados por la asociación vivieron unos años de crecimiento desbocado, con tasas incluso de entre el 15 y el 20%, muy superior al incremento natural del mercado que se podría prever. “Este escandaloso crecimiento nos llevó a un volumen de mercado récord en el bienio 2007-2008, debido principalmente a dos factores: el boom de la construcción, con la urbanización de nuevas zonas y la creación de polígonos industriales, que exigen la dotación de infraestructuras eléctricas en media y alta tensión –redes de conexión y distribución–; y el boom de las energías renovables”.

Para responder a esta demanda, los fabricantes de AFBEL se dotaron de instalaciones productivas de alta capacidad en España, pero llegó la crisis, que afectó de manera distinta a los diferentes subsectores representados en la asociación. “Aquellos que crecieron de forma más rápida, más ligados al desarrollo de la red eléctrica de media y alta tensión, son los que más han sufrido la crisis económica”, detalla Amann, a causa del parón en los dos vectores citados: la construcción y las renovables. A estos se han unido dos factores más: el descenso de la inversión industrial así como la caída de las inversiones de las compañías eléctricas.

El entrevistado apunta que el retroceso en estas últimas se debe a la incertidumbre generada por “las erráticas políticas energéticas seguidas estos años en este país, que suponen no tomar medidas de futuro, y cuyo único afán es evitar que el déficit de tarifa no siga creciendo”. Los recursos destinados a las redes de transporte y distribución han sufrido un serio recorte, lo cual está provocando que la renovación natural del parque de instalaciones (mantenimiento, sustitución de equipos obsoletos o envejecidos…) se haya visto afectada.

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