El informe ‘La digitalización de las redes eléctricas de distribución en España’, elaborado por el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas y publicado por Fundación Naturgy, sostiene que la digitalización de las redes de distribución facilitará la participación de los usuarios en la descarbonización y permitirá garantizar el suministro de forma más sencilla. Sin embargo, según la reciente publicación, los avances en la monitorización y control de las redes de distribución eléctrica en España siguen siendo insuficientes para operar una red con masiva incorporación de recursos energéticos distribuidos y para integrar a todos los participantes en el sistema.

En España, gracias al despliegue de contadores inteligentes, muchas distribuidoras ya utilizan técnicas de big data y algoritmos de machine learning en sus sistemas centrales para extraer información de la gran cantidad de datos que reciben diariamente. Según el estudio, prácticamente la totalidad de los consumidores domésticos suministrados por una distribuidora de más de 100.000 clientes ya disponen de un contador inteligente en España.

Despliegue de contadores inteligentes en Europa
España es uno de los países mejor posicionados en Europa en instalación de contadores inteligentes.

Sin embargo, este despliegue de contadores inteligentes no ha sido uniforme en la Unión Europea. España, junto a Italia y los países escandinavos, está a la cabeza con una implantación casi completa de contadores inteligentes, en Alemania todavía no se han instalado ya que el análisis coste-beneficio resultó negativo, e Italia, que fue pionera en Europa, ya está planificando el despliegue de la segunda generación de estos contadores.

Mejora de la conectividad

A pesar de que España es uno de los más países avanzados en la instalación de contadores inteligentes, los autores del documento afirman que las redes eléctricas de distribución siguen estando poco automatizadas en comparación con la infraestructura asociada a otras industrias. “Aunque el despliegue de los contadores inteligentes en España ha constituido un gran impulso hacia la digitalización, todavía ha de mejorarse su conectividad para que se puedan utilizar en la operación en tiempo real o a corto plazo de la red. Sin olvidar que para esta operación en tiempo cuasi real también es necesario una alta capacidad de las comunicaciones”, señalan los autores del informe.

Gráfico zonas urbanas y rurales
Número de puntos de suministro en las zonas urbanas y rurales. Tiempo de
Interrupción Equivalente a la Potencia Instalada (TIEPI) en las zonas urbanas
y rurales. Datos de 2018 para España.

Una de las principales dificultades a las que se enfrenta la distribución eléctrica es su extensión en comparación con otras infraestructuras eléctricas, como la red de transporte. En 2017, esta diferencia era cerca de 743.000 km de línea eléctrica.

La red de distribución eléctrica suministra tanto a zonas urbanas como rurales, con casi 24,8 y 4,5 millones de puntos de suministro en España, respectivamente. El informe destaca las diferencias entre las zonas rurales y urbanas. En las primeras, la conectividad, que puede proveer una infraestructura externa de comunicaciones, puede ser escasa y la poca densidad de población puede causar una baja rentabilidad de las inversiones digitales en estas áreas. En las zonas urbanas, a pesar de que típicamente disponen de una mejor conectividad, la red de distribución suele estar soterrada (por motivos ambientales, estéticos, y urbanísticos, principalmente), por lo que resulta difícil disponer de una cobertura inalámbrica. En España, en promedio, el 36,5% de las líneas eléctricas en distribución son subterráneas frente al 4,4% que supone en la red de transporte.

Los desafíos para la digitalización de las redes de distribución

Además de la extensión, el informe analiza otros desafíos para la digitalización de las redes de distribución. El estudio sostiene que los beneficios de la digitalización para acelerar la transición energética son importantes, pero también son muchos los retos que representa este proceso, como la regulación, la madurez de la tecnología y la ciberseguridad, entre otros factores.

La mejora de las competencias digitales y una mayor cultura digital en las empresas de distribución son otros retos de la digitalización, no solo para su gestión, sino también en el ámbito de la ciberseguridad, por la criticidad de la infraestructura y su dispersión geográfica.

Las necesidades de formación podrán evolucionar con el desarrollo tecnológico y grado de implantación de las nuevas soluciones. Por ejemplo, es necesaria la formación en ciberseguridad, sistemas de comunicaciones y plataformas digitales, que están ya en una fase de desarrollo madura y de aplicación masiva. Por su parte, el IoT y el mantenimiento avanzado de los equipos están ya maduros, pero aún no son de aplicación masiva, por lo que será necesaria formación en estas áreas a medio plazo. Además, tecnologías como el blockchain y la inteligencia artificial tienen potencial, pero son todavía incipientes, siendo preciso enfocar los recursos a la investigación en estas áreas.

Asimismo, la ciberseguridad adquiere una relevancia especial. Sin embargo, aún queda camino por recorrer para establecer los mecanismos que permitan a las empresas de distribución y a los reguladores evaluar adecuadamente los riesgos asociados a la ciberseguridad, así como los costes y beneficios asociados de acometer acciones de mejora en este aspecto. Según el informe, solo si la alta ciberseguridad de la tecnología queda demostrada, la empresa distribuidora estudiará su implantación a gran escala.

Los costes de la digitalización

La evaluación de los costes de la digitalización tampoco está exenta de dificultades. En muchas ocasiones las empresas de distribución han de valorar el despliegue de tecnologías o soluciones que aún están en desarrollo, a lo que se añade la posibilidad de obsolescencia temprana una vez realizada la inversión.

La digitalización trae consigo importantes beneficios para las empresas de distribución, en forma de reducción de costes operativos, pero también para los consumidores finales y la sociedad en su conjunto. No obstante, no deben infravalorarse los costes asociados a la digitalización, tanto en términos de inversiones (sensores, actuadores, etc.) como de costes operativos (software, ciberseguridad, etc). En este sentido, la digitalización de las redes de distribución ha de producirse de manera progresiva y guiada por una evaluación cuidadosa de los costes y beneficios asociados.

El informe afirma que la transformación digital de la distribución eléctrica no puede llevarse a cabo de un día para otro de manera completamente disruptiva; requiere que las tecnologías digitales que se implementen sean compatibles con los dispositivos y sistemas ya instalados o, al menos, que sean capaces de coexistir y de funcionar en paralelo. Según los autores, “esta implementación paulatina también se debe, en gran parte, a que se trata de un sector regulado, y por ello la digitalización plantea una serie de necesidades regulatorias que deben abordarse”.

Necesidades regulatorias

El Paquete de Energía Limpia de la UE de 2019 incluía aspectos relevantes para la digitalización de las redes eléctricas, pero España aún tiene pendiente varios desarrollos y cambios legislativos para fomentar unas redes de distribución digitalizadas y unos usuarios activos.

El informe indica que la regulación debe fomentar el despliegue de medidores inteligentes y los sistemas de gestión y control que permitan señales de precio dinámicas, eliminar barreras para el desarrollo de consumidores activos y comunidades energéticas locales, y asegurar el intercambio de información y la interoperabilidad de los sistemas.

La digitalización se sostiene sobre tres pilares relacionados entre sí: sensores y actuadores, conectividad y tratamiento de datos. La digitalización de la distribución eléctrica está fuertemente relacionada con el concepto de red eléctrica inteligente. El informe añade que no existe un punto final del proceso de transformación digital, ya que las tecnologías están en constante evolución y siempre habrá margen para la actualización y optimización.


FUENTE: SMART GRIDS INFO

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